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miércoles, 22 de octubre de 2008

Ratchet y la sargento Beberg: cuando un perro vale más que un millón de iraquíes

La adopción de una mascota por una militar triunfa en los medios estadounidenses.
La anécdota ha suscitado un vivo interés por los derechos de los animales iraquíes.

¡Extra, extra! La mascota iraquí adoptada por una soldado estadounidense está viva! ¡Extra! ¡La perrita se dispone a viajar a casa! ¡Extra, extra! ¡Ratchet llega a EEUU tras dos días de viaje!

Ni un titular

Millones de iraquíes no sólo envidian la suerte del perro, sino que sus suertes no merecen ni un solo titular en esos medios. En las agencias, periódicos o televisiones apenas se menciona que en las últimas 24 horas 15 personas han perdido la vida en varias explosiones y tiroteos sucedidos en Babel y Bagdad, entre ellos un niño de corta edad, ni tampoco que 44 iraquíes han resultado heridos, entre ellos una mujer embarazada. Es difícil encontrar un reportaje sobre la vida cotidiana de una generación perdida de niños iraquíes o de las dificultades de decenas de miles de viudas para subsistir. Tampoco se han hecho demasiado eco de que Irak, con más 4,7 millones de refugiados y desplazados internos, sigue siendo el país con más peticiones de asilo del mundo. Las cifras de civiles muertos son un enigma, aunque muchas organizaciones las elevan al millón de víctimas, y pese a la relativa mejora de las condiciones de seguridad la situación dista mucho de ser halagüeña, como demuestra el hecho de que según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados unas 1.500 familias cristianas, en total más de 9.000 personas, hayan huido de Mosul tras recibir amenazas de muerte. Esta noticia, recogida por la mayoría de medios internacionales, no ha merecido el despliegue mediático concedido a la perrita Ratchet, lo que debería llevar a reflexionar sobre la responsabilidad de los medios en conflictos como Irak o Afganistán, donde las víctimas de los bombardeos u operaciones de EEUU o sus aliados suelen ser catalogadas de "presuntos terroristas" incluso cuando se trata de mujeres y niños mientras que anécdotas como la de esta mascota son elevadas al máximo interés. También da que pensar sobre las prioridades de las sociedades que consumen la información, puesta en evidencia con ejemplos pasados y no menos escandalosos como el llamamiento de la organización israelí Ahava (Salvando animales en Israel y Oriente Próximo) en la que se llamaba a salvar a 138 animales domésticos residentes en el norte de Israel durante la guerra contra Hizbulá del verano de 2006. Los bombardeos israelíes costaron la vida a 1.200 civiles libaneses, entre ellos 400 menores de 13 años, mientras que la respuesta de Hizbulá mató a 120 israelíes, la mayoría soldados.
Publicado en El Mundo.

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